Ayer, mientras trataba de quedarme dormido, en mi cabeza escribía
el mejor blog del planeta tierra. Ideas locas y estúpidas. Tenía todo listo. Que
iba a decir, como lo escribiría para que suene bien y hasta con que entonación de
voz lo leería.
Lástima que me quede dormido y desperté sin recordar una
coma de este blog del cielo. En fin, siempre lo mismo. Soy de esas personas que
les cuesta mantener información en la cabeza. Números de teléfono una
pesadilla. Tareas, encuentros, compras, listas de cosas, llaves, control
remoto, mp3 y etece etece. Todo se me pierde.
Aunque he pasado situaciones embarazosas por eso, ya que no
recuerdo el nombre de tal persona y estoy obligado a tratarla como “la mujer de
vestido rosado” o “el tipo con los lentes grandes”, he aprendido a como
compensar esa estúpida falta de neuronas memorionas de mi cabeza. Esto es, a
como tratar de ayudar a mi memoria floja.
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Optimista y torpe. |
Mi capacidad de retención no es lo único que me falla. El
tema de ocupar lentes ópticos es UN TEMA para mí. Una molestia (más que una
astilla en el dedo). Te agachas, se te caen. Tomas tesito, se te empañan. Te acuestas
a ver una peli, te molestan con la almohada. Lo peor es que tienes que gastar
cantidades astronómicas en vidrios y marcos. Arg.
Si bien todo parece bien, este clérigo tiene mil y un
problemas Psssicologicos (con énfasis en el psss), espirituales y de carácter emocional.
Los psicólogos pensarían que soy una persona falta de Amors, en búsqueda de
apapachos y con temas no resueltos con los padres; por otro lado, mi tío pastor
diría que básicamente estoy lleno de demonios que salen por hasta mis narices y
saludan a la gente. Lo cual es probable las dos opciones.
Pero volviendo al tema, y para dejar de divagar por ahí en
los rincones de mi mente sucia, el arte de perder cosas no es tan terrible. Solo
pregúntaselo a Elizabeth Bishop.